Ledger's Tonic

History

There’s a Ledger’s for everyone, and a Ledger’s for every moment.

In 1862, Charles Ledger travelled into the deepest forest of Peru searching for the mythical seeds of the Cinchona Tree, the quinine, the traditional ingredient used by the Incas to create a potion that healed malaria.

Two years later, as he was exploring Bolivia, he discovered a variety of the Cinchona Tree whose bark contained an even better and more powerful quinine. This variety was classified under the name of Cinchona Ledgeriana as a tribute to the man who discovered it.

By the time, Cinchona Trees were being wastefully cut down without being replaced in Peru, Bolivia and Ecuador - where these trees grew - which was leading to the extinction of the species thus resulting in the ban of exporting the Cinchona seeds under death penalty. Ledger thought he had gone too far to give up. He could not hide this essential natural healing from the rest of the world. So, he was determined to collect the Cinchona seeds with his servant, Manuel. When he thought he had enough seeds, he had them sent to his brother George in London entrusting him with their spreading across Europe. Most seeds were sold to the Dutch Government while the rest were sent out to India and Australia.

Ledger did a great service to the world and still today the millions of Cinchona Trees grown in India and Java sprang from those seeds collected and exported by Ledger risking his own life. Still nowadays, quinine from Cinchona Ledgeriana is considered to be the best quinine in the world.

Historia

Hay una Ledger’s para todos y una Ledger’s para cada momento.

En 1862, Charles Ledger viajó a los profundos bosques de Peru en busca de las míticas semillas del árbol de chinchona, la quinina, el ingrediente tradicional que ya usaban los Incas para crear una pócima que curaba las fiebres.

Dos años más tarde, durante otro de sus viajes a Bolivia, Ledger descubrió una variedad del árbol de chinchona cuya quinina era aún mejor y más potente, que fue clasificada como Chinchona Ledgeriana en honor a su descubridor.

En aquélla época, la tala indiscriminada del árbol de chinchona en Perú, Bolivia y Ecuador (sus lugares de origen) llevó a la casi extinción de la especie y por ello se decretó la prohibición de exportar estos árboles bajo pena de muerte. Pero Ledger sabía que había llegado muy lejos y que no podía dejar al mundo sin esta medicina natural imprescindible para curar muchas enfermedades y junto a su ayudante, Manuel, empezó a recolectar las semillas del chinchona ledgeriana y cuando tuvo una cantidad considerable se las envió a su hermano George a Londres con el encargo de difundirlas en Europa. George vendió la mayor parte de las semillas al gobierno holandés y el resto las envió a la India y a Australia.

Ledger hizo un gran servicio al mundo y hoy en día los millones de árboles de chinchona que crecen en la India y en Java son fruto de aquéllas semillas que Ledger recolectó y exportó arriesgando su vida. Hoy en día, la quinina proveniente del chinchona ledgeriana sigue considerándose la mejor del mundo.